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Estació de França

El buen gusto y la monumentalidad se exhiben en la gran estación de Barcelona; la Estación de Francia, grande en dimensiones y bella aunque circulen pocos trenes. Al acercarnos al vestíbulo y los viales, descubriremos un edificio que se ha comparado a menudo por su elegancia con la estación parisina de Orsay.

Construida sobre la antigua estación, llamada Estació de Granollers, desde donde salió el primer ferrocarril de Barcelona a Mataró en 1848, esta estación fue la única situada dentro de las murallas de la ciudad, lo que obligó a perforar la muralla de mar y a construir un puente para salvar el foso. La curva de las vías tan característica se diseñó para sortear la fortaleza militar.

El 22 de febrero de 1923 un científico de la talla de Einstein llega a Barcelona a la que sería la actual Estació de França, en tren procedente de Toló (Francia) después de finalizar su famosa gira por Japón. Desde Singapur, envió un telegrama en el que anunciaba la visita a la capital catalana, sin especificar el día y la hora concretos de llegada, por eso nadie fue a recibir al científico. En cambio, el 1 de marzo, cuando se marchó de Barcelona, estuvo acompañado por, entre otros, el cónsul de Alemania, Ulrich von Hassell, y el alcalde accidental de Barcelona, Enric Maynés.

En el año 1926 Barcelona se encuentra en plena transformación. La ciudad se preparaba para Exposición Universal del 1929. Es en este contexto cuando se construye la estación de Francia, obra del ingeniero Andreu Muntaner y del arquitecto Pedro Muguruza. Ambos unieron sus esfuerzos para dotarla de todos los elementos necesarios que hicieran de ella una estación moderna, elegante y digna de la primera línea que iba a unir Barcelona con Francia. Dos unidades integran la estación de Francia: por un lado, las naves; por el otro, el vestíbulo. Sobre las doce vías y siete andenes se extiende una doble marquesina metálica y curvada , ejemplo de la llamada arquitectura de hierro, que hace posible una nave doble llena de luz y de espacio

Dentro de la estación sucede lo mismo, con el vestíbulo novecentista diseñado por Duran Reynals, que origina un espacio amplio y perfecto para todo tipo de actividades. Un elegante reloj nos marca puntual las horas, y una maqueta nos muestra la estación. Tanto aquí como en los edificios que rodean los viales se utilizaron materiales lujosos como el mármol y el bronce, dándole al recinto ese toque vistoso que tanto lo identifica.

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