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La obra de Valérie Belin explora la relación entre realidad, representación y artificio a través de una fotografía frontal y de gran precisión formal. La exposición, presentada en el Museu Picasso, recorre diversas series de la artista francesa, que desde los años noventa utiliza la figura humana para cuestionar la identidad y el simulacro. Con el uso del color y un lenguaje que define como «realismo mágico», sus imágenes sitúan los cuerpos entre lo real, lo icónico y la ilusión.