Parc de Collserola

    Tras el conocido perfil del Tibidabo existe todo un universo natural de bosques y campos de cultivo; un parque protegido donde la variada vegetación y la fauna mediterránea harán que nos sintamos en plena naturaleza a tan sólo quince minutos de la gran ciudad. Se trata del gran pulmón de Barcelona.

    En una Barcelona abocada al Mediterráneo hace falta un parque de Collserola, que se extiende siempre a sus espaldas como un gran pulmón que oxigena la metrópolis. Aquí se puede disfrutar de la naturaleza en 8.000 hectáreas protegidas. El clima mediterráneo y su relieve varible han cristalizado en una vegetación de bosques mixtos en los que abunda el pino blanco y la encina, con especies de ribera en las zonas húmedas que se alternan con espacios de cultivo y matorrales. La fauna cuenta con unas 190 especies de vertebrados como ardillas, zorros y algunos jabalíes, además de gran variedad de pájaros.

    Caminando por la carretera de les Aigües y desde los miradores se puede observar las vistas de las dos vertientes de la sierra, la barcelonesa y la vallesana. El parque sorprenderá a aquellos interesados por la historia, ya que constituye un pequeño museo natural. El hombre ha poblado la sierra desde la antigüedad y se pueden ver los restos del poblado ibérico de la Sierra del Moro, continuar por los Castillos góticos de Castellciuró y del Papiol, por la iglesia de Santa Maria o por antiguas masías como la famosa Vil·la Joana. Otra de las muchas opciones que brinda este parque a los visitantes son las abundantes fuentes naturales como de la Budellera.

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