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Conmemoración de los Juegos Olímpicos del ’92: Volver a emocionarse como hace 25 años

El verano del 92 fue uno de los veranos más importantes de la historia de Barcelona. Y ya han pasado 25 años. Estamos hablando, cómo no, de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos 1992. Entonces, la ciudad se convirtió por unos días en el centro del mundo entero, que vivió a través de Barcelona unos días de superación, emociones, récords, valores, alegría y solidaridad.

Anella_Olimpica_Barcelona

Los juegos tuvieron su principal escenario en el Anillo Olímpico de Montjuïcy muchas imágenes y sensaciones están en el recuerdo de los barceloneses y de los amantes del deporte: el pebetero olímpico encendiéndose con la flecha de Antonio Rebollo, la simpática mascota Cobi inundando la ciudad, el mosaico que gritaba “Hola” al mundo, los cientos de voluntarios que sin perder la sonrisa guiaban a los visitantes y ayudaban al desarrollo de los acontecimientos…

Ahora que se cumplen 25 años, la ciudad tiene ganas de revivir aquel verano. Y para ello, durante el mes de julio tendrán lugar una serie de actividades conmemorativas: exposiciones como la del Museu Olímpic i de l’Esport, que recoge los grandes momentos que se vivieron entonces; mesas redondas, la creación de un caballo de fibra de vidrio llamado "Olímpic" que recorre la ciudad para rememorar el alma de la cita olímpica del año 1992 y transportar las sensaciones de los juegos, y hasta el BCN Film Festival, festival de cine deportivo más importante del mundo.

Estadi_Olimpic_Barcelona

El aniversario de los Juegos Olímpicos es también una ocasión única para visitar sus instalaciones y revivir los momentos más emocionantes de aquellos días. Los equipamientos deportivos, hoy integrados plenamente en la vida de la ciudad, pueden visitarse para admirar la entrada en la modernidad que supusieron: el Estadi Olímpic Lluís Companys, que data originalmente de 1929, el Palau Sant Jordi, obra del japonés Arata Isozaki y cuya cúpula recuerda a una tortuga, la torre de telecomunicaciones de Santiago Calatrava, con una silueta que recuerda el cuerpo de un atleta, las Piscinas Bernat Picornell, con unas vistas impresionantes sobre la ciudad o la Universidad del Deporte y la sede del INEFC, obra de Ricardo Bofill de marcado acento neoclásico. Todo ello rodeado de jardines y parques que constituyen un verdadero pulmón verde de la ciudad, el Parc de Montjuïc.

Sin duda, este verano, más que nunca, Barcelona recordará aquellos días en que el mundo entero vibró de emoción y entusiasmo.


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