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Restaurantes con historia

Si algo tiene Barcelona es una oferta gastronómica para todos los gustos y bolsillos. Incluso hay muchas personas que la visitan dos o tres días para descubrir alguno de sus restaurantes con fama internacional. Sin embargo, la ciudad no siempre tuvo grandes restaurantes hasta el siglo XVIII. Fue entonces cuando la influencia de la cocina francesa aterrizó a los fogones de una Cataluña en pleno apogeo económico. Fondas y restaurantes desaparecidos como el Maison Dorée, El Gran Restaurante de France o El Suizo, situados en el centro de la ciudad condal, sembraron las primeras semillas del posterior éxito y reconocimiento de la cocina catalana. Lugares de culto culinario que la emergente burguesía acogió con entusiasmo.

Una gran forma de viajar a ese pasado es sentarse en la mesa de algunos de los restaurantes que todavía sobreviven al paso del tiempo. Supervivientes de una época donde intelectuales, burguesía y artistas compartían mesa y mantel. Lugares para viajar en el tiempo y descubrir algunos de los fogones donde se empezó a cocinar lo que hoy conocemos como la cocina catalana.

Can Culleretes. Uno de los lugares más emblemáticos del barrio gótico. Esta casa de comidas fundada en 1786 empezó como una "crémerie" que servía crema catalana, chocolate a la taza, "mel i mató"…Lo más curioso es que su nombre, según cuentan sus dueños, se debe a su éxito prematuro. Resulta que siempre tenían más clientes que cucharitas y cuando éstos veían pasar a las camareras les decían – "noies, culleretes!" (chicas, ¡cucharillas!) -. Más tarde se convirtió en un restaurante frecuentado por artistas, famosos y escritores. Las más de 200 fotografías que cuelgan en sus paredes son testigo de su historia, un legado que permanece vivo.

Restaurant Els 4 Gats de Barcelona

4 Gats. Sería un sacrilegio hablar de restaurantes con historia y no mencionar el 4 Gats. Un local con alma de cabaret parisino que abrió sus puertas en 1897. En sus mesas se han sentado poetas como Rubén Darío, el dramaturgo Santiago Rusiñol, un jovencísimo Pablo Picasso y Gaudí entre muchos otros. Dicen que fue la inspiración y el corazón de la ciudad durante el tiempo que duró. Su dueño, Pere Romeu, era un idealista al que no le importaba cobrar si alguno de sus clientes artistas no tenían dinero. No es de extrañar que nunca se hiciese rico, y que años más tarde tuviese que cerrar hasta que otros dueños reemprendieran el proyecto. Sin embargo, Barcelona también está en deuda con el bueno de Romeu. Si lo pensamos bien en cada rincón de este mítico café y restaurante descansan las primeras ideas de algunos de los genios más grandes de la historia. Personajes que cambiarían la ciudad para siempre.

Restaurant 7 Portes de Barcelona

7 Portes.Uno de los 120 restaurantes más antiguos de toda España. Josep Xifré i Cases, el catalán más rico de aquella época, estaba obsesionado en construir casas inspiradas en las construcciones que vestían las plazas de París y de su céntrica Rue de Rivoli. Las construyó en la parte alta de La Barceloneta. Las llamó Casas Xifré. Allí instaló sus oficinas, su domicilio y, en la planta baja, un restaurante-café de lujo. El local tenía ocho puertas, siete para el público y una para la entrada de mercaderías y personal. Desde 1836 políticos e intelectuales han ocupado sus mesas. Al entrar en el 7 Portes, quizá eches de menos llevar un reloj de bolsillo y mirar la hora a través de un monóculo.

Can Pitarra. Y por último uno de los restaurantes centenarios con más sabor literario de la ciudad. Inicialmente fue la relojería de Carles Hubertz, pero su sobrino Federic Soler, más conocido como Pitarra, la heredó y compaginó su oficio de relojero con su afición por el teatro. Tal era su obsesión por las letras que habilitó la rebotica de la relojería para celebrar tumultuosas tertulias donde se reunían Valentí Almirall, Conrad Roure y el mismísimo rey Alfonso XII, que visitó el lugar antes de asistir a una representación en el Romea. Corre la leyenda de que José Zorrilla imaginó su "Tenorio" durante los cuatro años que vivió en esta casa y que Josep Anselm Clavé escribió aquí alguna de sus canciones. En sus mesas se han sentado desde Ovidi Montllor a Joan Brossa, Carlos Cano y el escritor Manuel Vázquez Montalbán. Incluso dicen que allí se han cerrado acuerdos tan trascendentales como el del regreso del presidente Tarradellas a Cataluña. Can Pitarra guarda el recuerdo de uno de los autores más desenfadados y populares que ha dado el teatro catalán.

Cuatro restaurantes para viajar siglos atrás, pero no son los únicos hay muchos más como Los Caracoles, Can Ramonet, La Bodegueta, Can Pineda, El Señor Parellada…No os los perdáis.

Can Culleretes. Carrer d'en Quintana, 5. Cómo llegar: Liceu (L3).
Els 4 Gats. Carrer de Montsió, 3. Cómo llegar: Jaume I (L4).
7 Portes. Passeig d'Isabel II, 14 (enfrente de Pla de Palau). Cómo llegar: Barceloneta (L4).
Can Pitarra. Avinyó, 56. Cómo llegar: Drassanes (L3), Jaume I (L4).

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